viernes, 8 de mayo de 2009

¡¡Que viene el Gran Hermano!!


Tras plagar el siglo XX de novelas "distópicas" que nos presentaban una realidad global granhermanizada (1984, Un Mundo Feliz, Fahrenheit 451...), los seres humanos seguimos haciendo nuestro lento y desapercibido camino hacia modelos tan perfectos de sociedad.

Ya viene, ya está aquí: el chip RFID. Trataré de ser breve:

Todos sabemos lo que es un código de barras. Este inofensivo artilugio es una maravilla en el mundo de la organización logística y el comercio. Contiene información codificada que identifica, pasando por delante un lector adecuado, de dónde viene ese producto, quién lo ha fabricado, por qué manos ha pasado, y con la información adecuada hasta el nombre del tipo que estaba de guardia en la máquina cuando se fabricó.

Su sustituto ya está inventado hace tiempo, aunque aún no ha dado el salto al gran consumo: el chip de identificación por radiofrecuencia o RFID. Un pequeño chip que es capaz de identificar unívocamente cada producto, singularmente, incluyendo todos los datos sobre vendedor, intermediarios y comprador. No hace falta pasarlo por delante de un lector: basta con estar "cerca" (en un radio variable según el modelo entre pocos metros y algunos cientos de metros).

Sus grandes ventajas son de película de ciencia ficción, aunque muy cercanas: nuestro frigorífico podría "saber" siempre qué tiene y qué no tiene dentro, abriendo la puerta a la compra on-line automática; nuestro coche, unívocamente identificado sólo con acercarse a la puerta del taller, podría "decirle" al ordenador de nuestro mecánico qué le pasa; o podría ser avisado por los coches que vienen en sentido contrario de que hay un accidente dos kilómetros más allá...

Es decir: todos los objetos, repito, todos los objetos fabricados, distribuidos y comprados, podrían ser identificados y reconocidos al pasar cerca de un detector de radiofrecuencia RFID. Incluyendo tu móvil, tu camisa y tus zapatos. No hace falta ser ninguna lumbrera para ver que esto, en la práctica, no sólo supone el paso definitivo hacia la creación de una gigantesca macrobase de datos con todos nuestros perfiles (no estimados, no encuestados, sino directos y personales) incluidos en ella. Aún peor: la posibilidad de que se pueda saber, con el acceso al sistema informático adecuado, dónde estás y qué estás haciendo en todo momento.

5 comentarios:

Curro dijo...

Que mal rollo...

Curro dijo...

Que mal rollo...

Moncho Veloso dijo...

Y hasta el momento la Ley de Protección de Datos en bragas.

e-milucho dijo...

Todo llegará...y, muy a mi pesar, supongo que más temprano que tarde. La verdad es que no me extraña en absoluto, ya que llevamos mucho tiempo avanzando hacia la deshumanización. Me da una pena de la hostia pensar que eso pueda llegar a los límites de los que hablas y de los que no nos hemos parado a pensar...
Esperemos que todo quede en que la nevera te haga la compra ella solita.

Anónimo dijo...

a ti te iba a interesar esto: http://video.google.es/videoplay?docid=-7619379823675726232&ei=qiMMSuOAE5GwrgKGp_3hAQ&q=zeitgeist+the+movie+spanish&hl=es

Una peli-documental llamada Zeitgeist. Ojo que dura 2h, ya me contarás.
Rafa